"No me digas que no hay nada más triste que lo tuyo..."


























 
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"... Por ultima vez te llamare con nombre oculto y te pondre esa cancion que escuchamos juntos, de Biolay. Aunque yo cuelgue antes de acabar...."



























QuE pÖr NaDiE pAsE
 
sábado, marzo 01, 2003  
Anoche, por eso de la luna y sus cosas, me convertí en Hombre-Polilla, y después de destrozar la mitad de la ropa de mi armario, me he tirado toda la noche dándome cabezazos contra la lámpara del pasillo. Y hoy tengo la mitad de ropa menos y un dolor de cabeza terrible.
3/01/2003 01:01:00 p. m.

viernes, febrero 28, 2003  
Desde este mediodía puedo ver las palabras. También las oigo, pero además las veo. Esta situación es incómoda, porque ahora estoy descubriendo que el Amor no es un corazoncito y flores y cosas así. El aspecto del amor da miedo. No tiene color, pero es oscuro, de forma triangular, con dientes afilados y ojos ensangrentados. Tiene unas grandes garras que intentan atrapar a cualquiera que se ponga en su camino. Y cadenas, muchas cadenas. Tantas como para encadenar a toda la gente del mundo. Al ver que se acercaba a mí me he quedado paralizado y me ha mirado a los ojos. Entonces he visto que el extremo de una de sus cadenas estaba anclado a mi pecho, y me he puesto a llorar. El Amor ha sonreido con una sonrisa horrible y me ha liberado de su cadena. Ha sido en ese momento cuando he soltado una sonrisa tímida y me he dado cuenta de que ya no te necesito. Porque ya no te quiero.
2/28/2003 07:58:00 p. m.

 
He tenido una mañana de lo más anormal. Me he despertado, me he levantado y me he dado una ducha. He desayunado, he ordenado un poco la casa y he salido a comprar cosas que necesitaba. Hacía una buena mañana y me he dedicado a pasear bajo el sol que calentaba un poco más que ayer, antes de hacer la compra. La gente por la calle iba a lo suyo. Algunos con prisa y otros como yo, disfrutando de este día. He comprado sólo lo necesario y la cajera del supermercado me ha dado las gracias. Al volver a casa, un vecino que siempre me mira mal me ha dado los buenos días y me ha abierto la puerta del edificio. Una vez en casa he puesto mi disco favorito, he abierto las ventanas de par en par y me he puesto a colocar la compra en los armarios correspondientes. Ha sonado el teléfono y, por fin, eras tú. Cuando me ibas a decir que me quieres, el despertador se ha llevado el sueño y me he despertado con una leve sonrisa dibujada en mi cara.
2/28/2003 12:08:00 p. m.

 
Mi vida ha pasado a tener un sentido diferente desde que he descubierto que sólo soy un niño jugando a ser mayor. Me he obligado a crecer, a tener obligaciones, a adquirir algo de cordura y a comportarme como una persona mayor para que el resto del mundo no se dé cuenta de detrás de esta piel agrandada sólo hay un niño chico. Es en los momento en los que estoy solo cuando descubro que aún sigo cogiendo rabietas por cualquier cosa, que me enfado si las cosas no van como yo quisiera, que sólo sé lo justo de las cosas que no me interesan y de las que hablo para parecer mayor, que me aburre estar rodeado de gente que piensa más rápido que yo, que soy un niño y que quiero seguir siéndolo. Sólo en los momento en los que pienso en ti o estoy en tus labios es en los que no me importa mostrarme como soy. Porque te quiero como te querría un niño pero sé amarte como alguien mayor.
2/28/2003 12:57:00 a. m.

miércoles, febrero 26, 2003  
Hay días como el de hoy en los que me derrumbo por dentro. Mi aspecto es como el de esas casas que forman patrimonio cultural de un lugar y no pueden tirar la fachada, así que solo tienen la fachada y nada por dentro. Hoy se me ha caído todo a los pies y el desorden me llega a la altura de las rodillas. Los recuerdos se amontonan sin orden encima de los pensamientos, que a su vez aplastan a los setimientos. Las sensaciones han desaparecido. Todas menos la Tristeza, que se ha hecho dueña y señora de mi cerebro y domina todas mis acciones, gestos y palabras. Me he sentado tranquilamente en el sofá y he decidido volver a poner todo este desorden que llevo dentro en su sitio, porque me pesan los pies, se me hinchan y me cuesta andar. Uno a uno he ido colocando pensamientos, recuerdos y sentimientos. Los que ya no me interesaba tener por viejos, por absurdos o por aburridos los he ido dejando en un montoncito aparte encima de la mesa, y así me he ido reconstruyendo por dentro. La ventana se ha abierto de pronto por un golpe de aire y ha hecho que el montoncito de encima de la mesa saliese volando distribuyendo a su antojo cada cosa por toda la casa. Ahora cuando voy al baño me encuentro aquel viaje que salió tan mal. En la cocina, encima del microondas está mi indecisión esperando el momento de abordarme. El suelo del salón está lleno de las cosas que nunca debería haber dicho. Y en mi cama se han metido los antiguos amores, que se han compinchado y esperan el momento en que me acueste para arrancarme el corazón.
2/26/2003 06:24:00 p. m.

martes, febrero 25, 2003  
No soy como tú. Soy como los bichos de esa serie de dibujos japoneses que se dedican a evolucionar y a luchar. Bueno, o algo parecido. La cosa es que cuando me acosté anoche tenía un ligero dolor de cuerpo, pero que se iba acentuándo conforme pasaban los minutos. Lo primero que me ha llamado la atención cuando esta mañana he despegado los ojos, ha sido ver una maraña amarilla de pelos. Mi pelo corto y moreno se había convertido en una larga melena rubia y rizada. Eso ya me ha chocado, pero aún lo he flipado más cuando he visto el resto. Las tetas que me han salido son de lo más impresionante que he visto nunca. Redonditas, grandes, perfectas. Mi cintura se ha estrechado y mis caderas han ensanchado unas tallas. Lo de la entrepierna sí que ha sido impresionante. Qué poca cosa, qué comodidad! Con lo que abultaba eso antes. Me he recostado en la cama y me he masturbado para sentir algo nuevo. No ha estado nada mal mi primer orgasmo después de la evolución. Me he dado una ducha y rápidamente me he puesto ropa la ropa que menos desentonaba con mi nueva apariencia. He cogido la Visa y me he lanzado a la calle para renovar mi armario. Faldas, tacones, sujetadores, bragas, camisetas ajustadas... La gente se giraba por la calle para mirarme, los albañiles me silbaban, las señoras tapaban los ojos a sus hijos... Ha sido genial. He comprado la Woman, la Elle y alguna que otra revista para chicas. De pronto me ha llamado la atención la portada de la Playboy y me he quedado de piedra. En una foto grande aparecía mi nuevo yo con las tetas al aire y cara de calentorra. Soy la Playmate del mes! He pagado las revistas y me he dirigido a casa a toda prisa. ¿Qué hago? De pronto mis tetas se han desinflado y mi afeitado chocho ha sido sustituido por mi picha de siempre. El médico dice que ha debido ser alguna reacción alérgica. Vaya, con lo bien que me lo había tomado yo. Adiós al glamour, los flashes y la droga fácil.
2/25/2003 07:53:00 p. m.

lunes, febrero 24, 2003  
Cuando el día se tiñe de gris al otro lado de la ventana y la lluvia hace que los colores pierdan intensidad, entonces doy media vuelta en mi cama y vuelvo a cerrar los ojos. Mis pies descubren otros pies con los que enredarse, mis muslos otros muslos que abrazar. Mi pecho se aplasta contra una espalda cálida y mis manos hayan las manos que siempre han estado buscando. A tientas, con los ojos cerrados, mis labios se afanan en encontrar otros labios para decirse cosas bonitas que espanten a las nubes. Entonces el cuerpo que mi cuerpo abraza se transforma en nube y se me mete por la nariz. Siento como poco a poco empieza a llover dentro de mí, y cuando mi cuerpo está lleno de lluvia se me desbordan los ojos y empiezo a llorar.
2/24/2003 01:04:00 p. m.

 
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