"No me digas que no hay nada más triste que lo tuyo..."


























 
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"... Por ultima vez te llamare con nombre oculto y te pondre esa cancion que escuchamos juntos, de Biolay. Aunque yo cuelgue antes de acabar...."



























QuE pÖr NaDiE pAsE
 
sábado, marzo 22, 2003  
He llegado a casa destrozado. Me dolían los piés y sólo quería llegar a la cama para que la noche pasara lo más rápido posible. Me he quitado los zapatos en la entrada y los he dejado tirados allí, he bebido la leche directamente del cartón, me he lavado los dientes y me he quitado la ropa en cuarto de baño. He ido a oscuras hasta mi cuarto y me he metido en la cama. Quería dormir. Me he acostado de lado, he dado la vuelta y me he colocado boca arriba. He seguido dando vueltas un buen rato hasta que he encontrado la posición más cómoda. Cuando he podido parar, he cerrado los ojos y me he dado las buenas noches. Entonces he notado un cosquilleo en mi nuca, un susurro, una respiración, unas manos que acariciaban mi espalda desnuda, unos labios que besaban mi oreja, mis hombros, mi espalda y, finalmente todo mi cuerpo. Yo me he dejado hacer. He hecho el amor sin conocer el rostro del cuerpo que me amaba. Sólo las respiraciones agitadas rompían el silencio en intervalos ahogados. He alcanzado el orgasmo a la vez que mi amante sin rostro y me he quedado tumbado en la cama, junto al cuerpo que minutos antes había sido mío, abrazados, en silencio. Al cabo de unos minutos me he quedado solo en la cama, he sentido un beso en la frente y una sombra ha salido de mi habitación. He escuchado pasos que avanzaban a lo largo del pasillo hasta llegar a la puerta de entrada. Luego el giro de un picaporte y el cerrarse de una puerta. Me he quedado solo, para poder dormir hasta mañana que es lo que quería, y me he dado las buenas noches.
3/22/2003 04:11:00 a. m.

viernes, marzo 21, 2003  
He descubierto un agujerito por el que puedo ver todo lo que haces. Da igual el momento del día y el lugar, al otro lado del agujero siempre estás tú, no importa con quién ni dónde. Puedo ver cómo te mueves, puedo escuchar lo que dices. He preparado una bolsa de palomitas de microondas y me he sentado junto al agujero para ver cómo es un día en tu vida cuando yo no estoy contigo. Te he visto comprar el pan y preparar algo de comer. He visto esa película tan mala a la vez que tú la veías, y me reía con tus comentarios. He contemplado tu cuerpo desnudo metiéndose en la ducha, enjabonando tu cabeza y aclarando tus ojos cuando te ha entrado champú en ellos y te escocían. He visto cómo ecogías la ropa que ibas a llevar esta noche y he pensado en lo bien que ibas a estar con esos pantalones y esa camiseta negra. Me he sentido extraño cuando hemos hablado por teléfono y podía verte al tiempo que te escuchaba. Me he dado cuenta de que me encanta tu cara cuando hablamos por teléfono. También te estaba mirando cuando has salido de casa para ir a tomar algo con tus amigos, y he sonreído al comprobar que había acertado cuando pensé que ibas a estar impresionante con ese modelito. Aún seguía al otro lado del agujero cuando has tomado las primeras cervezas, cuando te has comido esa pastilla y cuando has besado a ese chico. El corazón he saltado dentro de mi pecho, pero he conseguido que ese hecho no me importase mucho. Te he visto cuando has ido al aseo y cómo le decías a alguien que ya no me quieres, pero que no sabes cómo decírmelo para no hacerme daño. Entonces las lágrimas han empapado el agujero y no he podido verte más.
Y aquí estoy, esperando el momento en que vengas y me digas que ya no me quieres, pensando en que eso lo he visto antes ya.

3/21/2003 12:59:00 a. m.

martes, marzo 18, 2003  
Hoy me ha venido el rollo místico y he salido a una tienda jipiosa a comprar algo de incienso y velitas. He colocado barritas de incienso por toda la casa, dos o tres en cada cuarto. Las he ido encendiendo una a una y he cerrado las ventanas. Mientras el perfume del incienso empezaba a campar a sus anchas por la casa, he distribuído las velas por los ricones de las habitaciones a los que no llega la luz. Caja de cerillas en ristre, he encendido también todas la velas al tiempo que el humo que se desprendía del incienso me iba nublando la vista. Cuando mi casa parecía más un templo que una casa, me he sentado en el centro del salón y me he dedicado a liarme un porro de yerba. El velo de humo se ha ido convirtiendo poco a poco en una neblina suave. Luego un poco más densa y finalmente en una cortina cerrada que no me dejaba ver a más de un centímetro delante de mí. En mi minicadena, los Intronautas planeaban un complot contra Barbie, compinchados con una colega que les iba a hacer los coros. Decidido a ser jipioso por un día, he encendido el porro y le he dado unas cuantas caladas a pulmón. ¡Qué buen rollito! Sólo me faltaba una cerveza, así que me he levantado a tientas para ir a buscar una al frigorífico, pero como no veía nada he tropezado con una silla y me he caído. Rotura de ligamentos. Lo dejo, desisto, esto de ser jipioso no me termina de convencer.
3/18/2003 12:55:00 a. m.

 
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